Matemática, filósofa y humanitaria italiana. Fue la primera mujer en publicar un libro de matemáticas y la primera en el mundo occidental en recibir una reputación en matemáticas.
Maria Gaetana Agnesi nació en Milán, Italia, en el seno de una familia acomodada. Reconocida como niña prodigio, hablaba Italiano y Francés a los cinco años y Latín, Griego, Hebreo, Español y Alemán a los once.
Desde muy pequeña mostró interés por las Matemáticas y la Filosofía y, animada por su padre, aprendió con los mejores tutores disponibles.
A los 15 años, su padre empezó a organizar reuniones periódicas de los hombres más cultos de Bolonia, y Agnesi presentó y defendió una serie de tesis sobre cuestiones filosóficas profundamente complejas. En 1738 se publicó una recopilación de 191 ensayos basados en sus debates.
Para entonces, Agnesi, que tenía 20 años y se había vuelto muy religiosa, pretendía ingresar en un convento, pero su padre se negó, ya que era la mayor de las hijas y quería que enseñara a sus hermanos. En su lugar, accedió a que viviera de forma semiretirada, sin interacciones sociales, para que pudiera dedicar su tiempo a aprender matemáticas.
Su padre contrató al monje y profesor de matemáticas Ramiro Rampinelli para que fuera su tutor; Rampinelli la introdujo en los nuevos campos del cálculo diferencial e integral. Por aquella época, Agnesi escribió un comentario sobre la obra del marqués de l’Hôpital, Tratado Antiguo de las Secciones Conicas, pero nunca llegó a publicarse.
En 1748, a los 30 años, Agnesi publicó un libro en dos volúmenes titulado Instituzioni Analitiche ad uso della gioventù italiana (Instituciones analíticas para uso de la juventud italiana). En esta obra abordó el cálculo integral y diferencial y definió la curva cúbica, hoy conocida como la “bruja de Agnesi”. Su obra fue reconocida como la mejor introducción existente a las obras del matemático suizo Leonhard Euler, traducida al Francés y al Inglés, y recibió elogios incluso del Papa Benedicto XIV, que la nombró profesora de matemáticas en la Universidad de Bolonia. Aunque nunca llegó a ejercer el cargo, se la considera la segunda mujer a la que se concede una cátedra en una universidad,
Tras la muerte de su padre en 1752, Agnesi pudo dedicarse a la beneficencia y a los estudios teológicos. Trabajó con enfermos y pobres y fundó varios hospicios. En 1783, a los 65 años, fundó una residencia para los ancianos de Milán y se trasladó a vivir allí.
Murió a los 81 años y fue enterrada en una fosa común para pobres. Leer más...


